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27 mayo, 2015 Blog

¿Compramos los alimentos seguros? ¿Seguro?

trazabilidad de alimentos

Los consumidores inteligentes demandan soluciones inteligentes y seguras. Más visibilidad – más fiabilidad.

La trazabilidad es la posibilidad de rastrear cualquier alimento, pienso, producto animal o sustancia que se utiliza para el consumo a través de todas las etapas de producción, procesamiento y distribución. Es un mecanismo que proporciona la información, y sirve de apoyo a la hora de analizar los procesos e ingredientes, y tomar decisión. Las más importantes utilidades que ofrece la trazabilidad son: facilitar la retirada de un producto del mercado, informar al consumidor y asegurar la calidad de un producto.

La legislación europea exige que todas las empresas alimentarias y de piensos de Europa y aquellas que importan alimentos/piensos a Europa cuenten con un sistema de trazabilidad y recuperación. La trazabilidad es un elemento clave tanto en la legislación alimentaria (p. ej., Reg. UE. 178/2002) como en las normas de seguridad alimentaria (p. ej., ISO 22000, o el estándar de trazabilidad en la cadena alimentaria ISO 22005). No es una exigencia más, la seguridad alimentaria es un derecho de todos los consumidores reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la propia Constitución Española.

No podemos obviar las tecnologías que ofrecen alternativas para llevar a cabo el proceso de trazabilidad integrada los procesos de fabricación y distribución. Si hablamos de la producción a gran escala que involucra a diferentes empresas en la cadena de producción, el uso de las tecnologías es más que necesario para asegurar el reparto de información fiable a lo largo de toda la cadena alimentaria. De esta forma se cumple también la norma de calidad ISO 22005:2007 que marca los requisitos mínimos de trazabilidad y recuperación.

Se espera que de aquí a 5 años la proliferación de las tecnologías de trazabilidad alimenticia vaya a más marcando un crecimiento de un 9% a nivel mundial. No es solo una tendencia, sino una necesidad que viene dictada por la demanda de los consumidores y de la regulación gubernamental. La industria de la alimentación es un entorno crítico ya que repercute directamente en la salud pública. También es una forma de prevención de las enfermedades que pueden provenir de posibles negligencias en la manipulación de alimentos.

Ni que decir que la contaminación cruzada y no detectada puede ocasionar daños, en ocasiones irreparables. Esto, principalmente, tiene que ver con las alergias e intolerancias a ciertos alimentos. Cada vez hay más personas con reacciones adversas provocadas por las alergias e intolerancias, esta tendencia marcará otro tipo de demanda que se sale de lo estándar pero puede ser una oportunidad de negocio en la materia de trazabilidad de alimentos. De lo que se preocupa este tipo de consumidor es de las siguientes cuestiones:

  • ¿Se procesaron los ingredientes en la maquinaria compartida? Es decir, en la que se procesan los productos de forma “estándar”.
  • Si esto ocurre, ¿qué procedimiento se aplica para evitar la contaminación cruzada?
  • ¿Qué método utiliza la compañía para limpiar y esterilizar los equipos?
  • ¿Están los procesos para productos especiales programados para que se hagas los mismos días de la semana, a la misma hora y en las mismas instalaciones?
  • ¿Cómo y con qué frecuencia se realizan las pruebas que detectan posible presencia de alérgenos en los productos?

Las regulaciones, cada vez más estrictas en los países desarrollados, es un factor importante que motiva a crear y adaptar las tecnologías de trazabilidad a las cadenas de producción alimenticia. El mayor conocimiento por parte de los consumidores sobre la aplicación de estas tecnologías, genera más adquisición del producto y ayuda a sobrellevar el coste de la inversión inicial.

Las tecnologías cada vez más tienen cabida en la industria alimenticia. Primero, por la seguridad de los alimentos, como hemos dicho antes, que requiere de una monitorización de los procesos de manipulación, preparación, etc. Segundo, porque al ser un entorno crítico y es susceptible de ser vulnerado, por ejemplo, por ataques terroristas. Y tercero, es porque el mismo consumidor demanda más transparencia y más información en cuanto a la calidad aplicada a los alimentos y procesos que sufren. Es la percepción pública de la seguridad y protección que les ofrecen los ganaderos, fabricantes, distribuidores, etc., de la alimentación. El consumidor tiene la voluntad de pagar por una mayor trazabilidad de alimentos, es lo que demanda y es lo que expresa directamente. De la forma indirecta, esta exigencia se articula a través de las regulaciones gubernamentales y políticas de import/export.

En CIC, a través de las soluciones tecnológicas, adquirimos un compromiso con la sociedad. Somos muy conscientes de la importancia que tiene el sector alimentario, y por ello, hemos desarrollado una solución integral de gestión empresarial para la trazabilidad en la industria alimentaria basada en Microsoft Dynamics, TRAZA. Además de cubrir todos los procesos de fabricación y venta, ofrece la integración web, gestión documental y financiera, y analítica Business Intelligence. Creando un almacén de datos seguro y rastreable en tiempo real, generamos una confianza en el consumidor – es lo que demanda, es lo que le da más seguridad.